John F. Peto

John F. Peto
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sábado, 6 de mayo de 2017

LA LECTURA Y LA VIDA

Banderola promocional del
Plan de Fomento de la Lectura 2017

Nuestro ministerio de Cultura -¡ay, no!, que ahora van Educación, Cultura y Deporte en un mismo saco- ha anunciado un nuevo Plan de Fomento de la Lectura. Según nos informa el propio ministerio, con datos de una Encuesta de Hábitos y Prácticas Culturales elaborada por su departamento, en el año 2015, el 62% de españoles afirmaba haber leído al menos un libro en el último año. No es un dato especialmente malo -veníamos de cifras más bajas-, pero tenemos aún un porcentaje nada despreciable de gente que no lee ni un libro al año. Bienvenido sea, pues, todo lo que se pueda hacer en favor de la lectura, sobre todo si se traduce en más recursos: más bibliotecas públicas y con más fondos, más apoyo a las librerías -por cierto, alguien debería preocuparse alguna vez de solucionar el cuello de botella de la distribución, tan rematadamente complicada en este país: si los libros no llegan a los lectores, es como tirarlos a un pozo-, a la lectura en las escuelas y a las bibliotecas escolares, demasiado a menudo inexistentes o muy mal surtidas.



El eslogan elegido para este Plan es "Leer te da más vidas". Modernillo y simpático, con su guiño a los videojuegos donde uno puede perder o ganar vidas según sean sus habilidades. No dudo de que tenga su efectividad, y por supuesto le deseo todo el éxito posible a esta iniciativa. Personalmente -soy de naturaleza escéptica- dudo que ningún no-lector abrace la lectura como consecuencia de este eslogan, ni de ver fotos de gente leyendo (hay una parte de la campaña que anima a fotografiarse con un libro y compartirlo en las redes sociales, prometiendo a cambio una bolsa de tela). En realidad, lo único que te convierte en lector -y eso puede ocurrir a cualquier edad, aunque es aconsejable que suceda lo antes posible- es la constatación de que leer te da algo que nadie más es capaz de ofrecerte.
Es cierto que la ficción, en un sentido amplio, nos permite vivir otras vidas. Como dijo Vargas Llosa, "Inventamos las ficciones para vivir de alguna manera las muchas vidas que quisiéramos tener cuando disponemos de una sola".  Pero eso también nos lo da el cine, o las series, sin duda de ahí su inmensa popularidad. La ficción en pantalla es además fácil e inmediata, imagen y sonido nos atrapan y nos envuelven. Si los guionistas, los actores y el director han hecho bien su trabajo, el espectador siente como suyas las peripecias de los personajes, sufre con el protagonista o detesta al antagonista, según los casos. Durante el tiempo que dura esa ficción en imágenes, puede sentirse explorador en tierras salvajes, bella princesa, arriesgado agente secreto o astronauta extraviado en Marte. Puesto que la ficción audiovisual resulta tan satisfactoria, ¿por qué pues deberíamos preferir buscar esas "más vidas" en la lectura? La lectura requiere de nosotros más tiempo, más concentración y mayor esfuerzo que la imagen. Esfuerzo, sí, porque a diferencia de lo que ocurre con la imagen, la lectura es activa, no pasiva. Es ese acto de lectura el que dota de sentido al texto:

"No se conoce lo suficiente acerca de la neurofisiología de la interpretación de los signos, ero lo que sí se puede decir es que leer es una experiencia humana particular en la que una persona colabora con las palabras de otra, el escritor, y que los libros cobran literalmente vida gracias a la gente que los lee, pues es un acto de plasmación."
                                                    Siri Hustvedt,"Sobre la lectura"

El material con el que trabaja la literatura es el lenguaje, y los seres humanos damos forma a nuestro pensamiento a través del lenguaje. Pensamos con palabras, y lo que no somos capaces de expresar mediante la palabra, no existe. Por eso, porque su vehículo es el lenguaje, la literatura es capaz de articular y explorar las emociones y los pensamientos humanos con una complejidad y una profundidad que les está vedada a otras manifestaciones artísticas. Así, una obra literaria puede tener capas y más capas de significado. Es más, sobre el lector opera no sólo la parte de contenido del texto, sino también la parte formal, la musicalidad del lenguaje. Una buena novela, un buen poema, no solo le prometen al lector un rato de entretenimiento, sino todo un mundo de significados, que luego podrá incorporar a su propio imaginario. Por eso los libros no es que te den vidas, es que te cambian la vida. La hacen más rica y más profunda. Puedes vivir sin leer (supongo, yo no lo he probado ni lo probaría nunca), pero vivirás una vida mucho más pobre, más superficial, y te conocerás menos a ti mismo. No sabes lo que te pierdes.  


 

domingo, 2 de abril de 2017

DEL BLOG AL LIBRO



Estoy recibiendo estos días muchas felicitaciones por la publicación de El síndrome del lector, el libro surgido de este blog. Me siento, cómo no, agradecidísima. Pero creo que debo a mis lectores más que agradecimiento. Algo de eso he intentado explicar en mi prefacio:

"Cuando se me ocurrió la idea de abrir un blog, lo hice pensando en que me gustaría compartir con otros lectores como yo algunas de mis reflexiones y experiencias. No se trataba, lo tuve muy claro, de hacer reseñas de libros, ni de explicar lo que me había gustado y lo que no. Eso, con mayor o menor fortuna, podía comentarlo con personas de mi entorno. Lo que echaba de menos -y lo que buscaba en este salto a la red- era encontrar almas gemelas que vibrasen del mismo modo que yo con la mera cercanía de la letra impresa, lectores voraces y todoterreno de esos cuya máxima felicidad se encierra entre las páginas de un libro. [...] Gracias a Notas para lectores curiosos he podido constatar que no estaba sola en mis manías de lectora impenitente, que mis filias y tal vez alguna de mis fobias tocaban también de cerca a otras personas. Lectores cuya existencia de otro modo seguiría ignorando, bibliópatas de todo pelaje y de todas las edades, que residen a cientos o miles de kilómetros de mí. Pero que me son muy cercanos.
El blog también ha tenido consecuencias inesperadas. Entre comentario y comentario, entrada y entrada, algunos de mis seguidores se han convertido en verdaderos amigos. La mayoría han aportado opiniones enriquecedoras y unos cuantos incluso han aceptado mi invitación a colaborar. Mi mundo de lectora ha ampliado sus horizontes. Y, sobre todo, ahora sé que alguien está al otro lado, escuchándome."

Lo que más valoro, lo que ha conseguido que, año tras año, siguiese publicando, buscando temas, rompiéndome a veces la cabeza para dar con el dato curioso, la reflexión original (o eso pretendía), la forma amena, ha sido únicamente la idea de que hay "ahí fuera" una serie de personas que comparten mis inquietudes y que merecen que yo les dedique mi tiempo y mi esfuerzo. Escribir un blog es, en este sentido, mucho más gratificante que escribir un libro. En el blog, la respuesta de los lectores es inmediata, cualquier idea puede dar lugar a una conversación, a un intercambio. De los lectores del libro, de si les ha gustado más o menos lo que les has contado, apenas llegas a saber algo, y en todo caso con bastante retraso: un comentario en Goodreads, un encuentro casual, alguien que te traslada lo que dijo el amigo de un amigo... Lo sé de buena tinta, porque en mi otra vida -la no virtual ni bloguera- he publicado un par de obras. De las que estoy contenta, pero que no me han aportado ni de lejos tantas satisfacciones. Al final, por muy íntima que sea a veces la escritura, todos escribimos para que nos lean. En alguna ocasión he citado una frase que me parece muy hermosa y muy cierta de Siri Hustvedt:


Siri Hustvedt (Foto Aschehoug)
"Leer es una forma de escucha que modifica al lector"
A esto, tras haber pasado por esta experiencia, yo apostillaría que escribir un blog es asimismo una forma de escucha, que modifica al escritor. La simple idea de que esas personas a las que aprecia a menudo sin conocerlas están al otro lado de la pantalla, receptivas, atentas y dispuestas a hacer comentarios, acaba convirtiendo al bloguero en un mejor escritor. Porque le escuchan. Y sus lectores le enseñan a escucharse a sí mismo.
Así que gracias a todos por seguirme, por comentar, por animarme. Hay algo de vosotros en cada artículo.