John F. Peto

John F. Peto
Cuadro de John F. Peto (detalle)

martes, 12 de febrero de 2013

DICKENS Y LOS SUCESOS VICTORIANOS


Gracias a la digitalización -y a la dedicación de un grupo de personas y entidades-, publicaciones de hace un siglo y medio, que sólo se encontraban en ciertas bibliotecas y aún así tenían el préstamo restringido, dada la fragilidad de su estado, están ahora al alcance de todos. Me refiero concretamente al proyecto de Dickens Journals Online, un hercúleo esfuerzo emprendido por la Universidad de Buckingham para digitalizar, transcribir e indexar toda la obra periodística de Dickens. Que es realmente voluminosa. Como ustedes saben, el hiperactivo Dickens no se conformó con escribir novelas, cuentos y alguna obra de teatro, amén de hacer exitosas giras de conferencias, sino que, a partir de 1850, se convirtió en el editor y uno de los principales articulistas de una serie de revistas periódicas que comenzaría con Household Words y terminaría con All the Year Round. Dickens, único responsable de la línea editorial de estas publicaciones, que supervisaba personalmente (da vértigo preguntarse cómo lograba hacer tantas cosas) se sirvió de este medio no sólo para serializar algunas de sus novelas -y las de otros autores, como Wilkie Collins o Elizabeth Gaskell- sino también para hacer campaña en favor de las mejoras en vivienda, educación y condiciones de trabajo que tan necesarias consideraba. Dickens se dirigía aquí no a los trabajadores, sino a la clase media, que era el público objetivo de estas revistas  (su precio no era precisamente barato). Para los estudiosos de Dickens, constituyen una especie de registro de las ideas políticas del autor, pues plasman sus opiniones en torno a una serie de aspectos como las clases sociales, el racismo, el género o el imperialismo.


Con tantas facilidades, y tantos materiales a nuestra disposición, es difícil resistirse a echarles un vistazo. Una primera zambullida en estos archivos ha dado sus frutos: la innegable huella dickensiana en la sección de sucesos de Household Words. No hay que olvidar que estas publicaciones no eran estrictamente literarias, sino que pretendían reflejar también la actualidad sobre temas muy diversos. Y, cómo no, contaban con una detallada sección de sucesos. Algunas de estas reseñas se leen como verdaderas novelas dickensianas en miniatura. Vean por ejemplo el relato de las circunstancias que precedieron al homicidio de una mujer por su esposo:

"El prisionero [se trata del acusado] y su mujer vivían en una habitación situada en el piso más alto de una casa de Russell Square; pero pasaban grandes privaciones debido a que él estaba sin empleo y a su afición por la bebida. Discutían a menudo y el 6 de diciembre, ellos dos y Mary Ann Coney, hermana de su mujer, estaban tomando un desayuno procurado gracias a seis peniques que les habían prestado, cuando el prisionero le lanzó un epíteto malsonante a su esposa. Ella respondió que, si merecía tal nombre, él estaba comiendo el producto de la conducta que la hacía merecedora de él, a lo que él le arrojó una cucharada de té caliente a la cara y ella a cambio le tiró por encima una taza entera."

Una escena digna de una obra de teatro. El artículo continúa, explicando con todo detalle las circunstancias que condujeron a la posterior paliza que el acusado infligió a su mujer, a consecuencia de la cual ésta cayó y se golpeó la cabeza, una herida que le causaría la muerte. Violencia de género, le llamaríamos ahora. A pesar de que la defensa adujo que el hombre había sufrido una "grave provocación" debido a los hábitos de suciedad y pereza de la esposa, salió condenado. Claro que la pena fueron sólo dos meses de reclusión.
Ese mismo número nos relata el asalto de una criada por parte de su señor. La grave herida que le produjo tuvo como consecuencia una multa de cinco libras. Y está asimismo la estremecedora historia de la criada, madre de un hijo bastardo, que tras hacer durante varios años ímprobos esfuerzos por pagar su manutención a la pareja que lo cuida -hay ahí un eco clarísimo de la Fantine de Los Miserables, Victor Hugo no inventaba nada-, cuando se lo devuelven (se le había acabado el dinero) opta por matarlo y enviarle el cadáver por correo a su hermana, para que ésta le dé cristiana sepultura.


Salta a la vista que con sus crónicas de sucesos -que ponen el acento en las terribles condiciones en que viven los más pobres y débiles, más que en los delitos que estos puedan haber cometido- Dickens hace no sólo una radiografía de de su época, sino también una claro alegato por una sociedad mejor. Inevitable pensar que nos haría mucha falta un Dickens capaz de despertar conciencias y denunciar abusos con tanta efectividad.

8 comentarios:

  1. Material interesantísimo, sin duda!! Me encantan estas rarezas y miscelánea sobre nuestros autores favoritos.

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  2. Te felicito por tu nota,es interesantísima.Te doy las gracias por haberme hecho empezar el día enriqueciéndome.

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  3. Gracias a ambas! Como siempre, Dickens es una auténtica mina.

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  4. Qué bueno tu blog, Elena. Se lo he hecho ver a una amiga que está obligada a estar en cama y está encantada. No me canso de recomendarlo.

    A tenor de lo que cuentas, gracias a Oliver Twiss se les echó un vistazo a los espeluznantes orfanatos ingleses y se mejoraron. Igual que gracias al Germinal de Zola se prohibió el uso de niños en las minas. Para que luego digan que la literatura no sirve para nada.

    Para mí, Dickens es lo máximo. No sólo porque me fascina hasta cuando describe una puerta, sino porque he descubierto que su prosa tiene una virtud empática: cuando se le lee, la escritura propia se contagia y mejora.

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    1. Muchas gracias por tu recomendación. Empecé a escribir el blog simplemente porque me parecía una lástima no poder compartir con nadie una cantidad de cosas que me interesaban sobre el mundo de los libros. Estoy rodeada de gente que tiene que ver con los libros, pero no hay tantos que sean lectores omnívoros y un poco chiflados como yo. De una manera muy deliberada, durante los primeros tiempos no le dije a nadie de mis conocidos que tenía un blog (muchos no lo saben a día de hoy), porque estaba convencida de que no era para ellos. En cambio, de una manera que resultó sorprendente, empezaron a llegar lectores que tenían mis mismos intereses y que estaban tan locos como yo. Creo que ese es el mejor descubrimiento que he hecho en los últimos años, lo que me motiva para seguir buscando y escribiendo sobre esas curiosidades literarias que sólo nos importan a unos cuantos. Siempre es una alegría tener nuevos lectores, y si encima mis posts les sirven de algo (pasar el rato, no pretendo más), mejor que mejor.

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  5. Felicidades por tu blog! Seguro que me hará pasar buenos momentos .

    http://coverthemirrors.blogspot.com.es/

    Sybil Vane

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    1. Gracias por visitarme, Sybil. Confío en verte a menudo por aquí.

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