John F. Peto

John F. Peto
Cuadro de John F. Peto (detalle)

martes, 11 de febrero de 2014

¿ERES MONÓGAMO O POLÍGAMO?



Si eres bibliófago, la lectura es, más que una pasión, una absoluta necesidad vital. Para entendernos, no es equiparable al sexo -porque sin sexo podemos vivir, al menos un tiempo-, sino más bien a la comida: un día de ayuno es muy duro, pero dos... mejor ni pensar en ello. Aunque como a la vez anudamos con los libros que pasan por nuestras manos -y cerebros, y estómagos (o el órgano que sea que digiere lo leído y lo incorpora a nuestras células de forma indeleble)- unas relaciones que tienen bastante de físicas y/o simbióticas, es posible que el símil del sexo sí que sea al fin y al cabo válido. Todo esto viene a cuento de que 1) se acerca esa espantosa fecha, cumbre del cursilismo, San Valentín y, aunque no quería hablar de ella, se ve que tantos anuncios de colonias y corazones por doquier se filtran insidiosamente en mi mente y 2) hablando de pasión por la lectura, una de las preguntas más frecuentes a que hemos de enfrentarnos los sufridos lectores es la de "¿pero cómo puedes leer varios libros a la vez?"
Así que, aprovechando la ocasión, vamos a confesarlo: sí, somos polígamos. La monogamia tiene sus virtudes, sin duda. Como dicen los monógamos, uno se concentra más, está más pendiente de ese único libro que lee. Claro que, en cuestión de libros, la fidelidad sólo dura un tiempo; lo normal es que cuando se acaba una relación (un libro) se inicie otro. Pero una tiene la sospecha de que los monógamos en lectura tienden a ser como los monógamos sucesivos en el sexo: las nuevas parejas suelen parecerse mucho a las anteriores. Nada que ver con los placeres y la variedad de la poligamia.
 

En cuestión de libros, la poligamia es un gran sistema. Porque la lectura que puede resultar agradable en un momento dado, se hace indigerible en otro. Así, en determinados momentos del día puede apetecer sumergirse en una novela llena de acción y pasión,  mientras que en otras ocasiones lo que el cuerpo nos pide es ejercitar la mente con un ensayo, o tal vez saborear un poema, o deleitarse con un cómic... Nada de esto es incompatible. Ni tampoco una cosa es mejor que la otra; sólo diferente. Es más, resulta muy conveniente para la salud mental de todo lector avezado que se acostumbre a llevar una dieta variada. Aunque, igual que sucede con la poligamia, es inevitable que se establezcan categorías. Por lo común, hay una "lectura principal" -ese es el libro que uno suele mencionar cuando le preguntan "¿qué estás leyendo ahora?", no es cuestión de recitarle al desprevenido interlocutor toda la lista- y una serie de lecturas "de apoyo", que se van alternando de acuerdo al tiempo disponible, a los intereses, a las ocasiones... Algunos de estos secundarios consiguen hacer méritos para saltar el escalón superior y se convierten, al menos por un tiempo, en "primera esposa". Otros, en cambio, languidecen en un rincón, recordados sólo de tarde en tarde. Los más desgraciados (ocurre pocas veces, pero ya se sabe que hay quien hace méritos para eso) consiguen incluso ser repudiados. Pero siempre hay otro que ocupa su lugar.
Por si la inmensa diversidad de libros a nuestro alcance no fuese suficiente, el panorama de la poligamia lectora se ha enriquecido recientemente con una innovación: el soporte digital. Mejor dicho, los soportes. Ahora ya no basta con tener libros diseminados estratégicamente por diferentes partes de la casa, sino que hemos suplementado nuestra voracidad lectora con aquellos textos que moran en el Kindle, la Tablet o -para casos de emergencia- en el teléfono móvil.
De modo que, se lo ruego, no me hablen de amor eterno. Lo mío, decididamente, es la poligamia.
 

16 comentarios:

  1. Absolutamente de acuerdo, pero si nos decantamos por el símil alimenticio, lo que llevamos es una dieta variada. Sanísima y muy recomendada.

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  2. Si mi libro se enterara de que, cuando no estoy con él, me voy con otro, me mata. No, yo me declaro monógamo recalcitrante.

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  3. Has dado en el clavo. Yo suelo tener "en camino", al menos, un par de libros en papel y otro por el kindle. Eso lo menos. Yo suelo leer varios libros de diferentes géneros, para variar, y casi siempre tengo un clásico entre manos que leo con más calma, dependiendo.

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  4. Poligámica convencida. Nunca he podido centrarme en leer un solo libro con la de libros que hay por leer y ahora con el Kindle se han ampliado sustancialmente... Y cuando me voy de viaje es un problema, todavía tengo ganas de leer más cosas.

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  5. Absoluto polígamo. Novelas, cuentos, ensayos se entrelazan continuamente. El lugar y la hora son determinantes para una u otra lectura.
    Muy buen texto Elena.

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  6. Yo como El niño vampiro...soy monógama convencida. Es más, cuando alguna vez he intentado ser poligámica...con la excusa de "no es lo mismo, cariño"...no he sido capaz, me he sentido fatal.

    De uno en uno pero sucesivos, cerrar uno y empezar otro.

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  7. Tu entrada me ha venido como anillo al dedo, o como consulta de psicoanalista. Mi complejo de culpa comienza a disiparse:

    http://jancarti.blogspot.com.es/2014/02/existe-un-sindrome-del-libro-comenzado.html

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  8. Bueno, parece que la poligamia va ganando. Ya digo yo que tiene muchos atractivos... Aunque también hay monógamos recalcitrantes!

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  9. Me ha gustado mucho este post, Elena...una entrada muy atrayente...Y aunque tampoco soy fan de ese día...me hace gracia verlo en las series de la BBC, como Cranford, en la que se regalan tarjetas simplemente,...sin entrar en mensajes comerciales.
    En fin...bueno, pues yo he sido monógama redomada, polígama sin remedio y actualmente he vuelto a ser monógama...Quizá somos un poco "polígamos" en nuestra forma de elegir lecturas...Ahora me da paz saber que un solo libro es el que me espera por las noches, cerca del flexo...mientras levanto la mirada para descubrir otros que esperan su turno en la librería de la habitación.
    Pero no soy monógama pura...si estoy andando por casa, y de repente me llama la atención un libro...lo "desentierro" del olvido, para entregarme a algunas de sus palabras,...ya leídas o no. Tal vez no vuelva a él en mucho tiempo, pero sigo de continuo con uno. ¿Seré infiel con los libros?...

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  10. ¿Monogamia? ¡Qué aburrido! No, hay que probarlo todo, según cuándo y cómo. Definitivamente.

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    1. Zazou, pienso lo mismo: con tantos libros como hay por leer, ¿por qué limitarse a uno?

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  11. Definitivamente polígama. Y la próxima vez que me pregunten eso de ¿como puedes leer varios libros a la vez? les remitiré a tu post porque lo explica perfectamente-

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    1. Eso, eso, lammermoor. Hagamos proselitismo...

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  12. Elena, como polígama de toda la vida ( suelo tener en danza de cuatro a seis) quiero decirte que para mí todas mis relaciones librescas desaparecen cuando aparece "el amor verdadero", ese libro que una vez abierto no puedes soltar y que te deja sin dormir.

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    1. ¡Por supuesto! Ante un "amour fou", todos los demás quedan olvidados. Aunque sólo dure lo que se tarda en llegar a la última página...

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  13. Me parece un post RIDICULO. Hay gente poligama y monogama por naturaleza. Tienes que respetar que haya gente a la que no le guste ir de flor en flor y no decir que hay que ir cambiando de libros. Una de las gilipolleces más grandes que he leido en mi vida.
    Si tu quieres ir follandote a toda la peña, haz lo que quieras, pero no intentes convencer de que ser poliamoroso es lo más normal y lo que deberíamos hacer todos. Porque todos tenemos doferentes dormas de amar y hay mucha gente monogama.
    Edúcate

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