John F. Peto

John F. Peto
Cuadro de John F. Peto (detalle)

lunes, 8 de junio de 2015

¿HAY QUE TERMINAR LOS LIBROS?


Tim Parks
Los artículos de Tim Parks en la New York Review of Books, siempre inteligentes, animan a pensar acerca de temas relacionados con los libros y la lectura, algo que como ustedes saben es la especialidad de este blog. (Por si no les suena: aunque apenas publicado en España, el británico Parks es autor de varias novelas y unos cuantos libros de no-ficción, la mayoría en torno a temas italianos, pues reside en ese país desde hace treinta años.) El que ha inspirado esta entrada lleva el sugerente título de "Why finish books?" (¿Por qué terminar los libros?), una pregunta que automáticamente induce a quien la lee a elaborar su propia respuesta. 
Pero, antes de ponernos a elucubrar sobre ello, veamos lo que dice Parks al respecto:

"¿Necesitamos terminarlos? ¿Un buen libro es por definición aquel que conseguimos terminar? ¿O hay ocasiones en que decidimos abandonar el libro antes del final, incluso sólo hacia la mitad, y a pesar de ello encontramos que es bueno, excelente quizás, nos alegramos de haber leído lo que leímos, pero no hemos sentido la necesidad de terminarlo? Hago esta pregunta porque es algo que me sucede cada vez con mayor frecuencia. ¿Es la edad, sabiduría, senilidad? Empiezo un libro. Lo estoy disfrutando mucho, y entonces llega un punto en que siento que ya tengo suficiente. No es que haya dejado de gustarme. No me aburre, ni siquiera creo que sea largo en exceso. Sólo que ya no siento el deseo de seguir disfrutándolo. En ese caso, ¿puedo decir que lo he leído? ¿Puedo recomendárselo a otros y hablar de él como un libro notable?"

Por supuesto, Parks excluye de esta categoría los libros malos. O, mejor dicho, los libros que nos han parecido malos (porque este es un concepto tremendamente subjetivo). Seguir leyendo un libro que nos aburre o nos repele resulta absurdo. Como ya proponía Daniel Pennac en su famoso decálogo, todo lector debería sentirse con derecho a no terminar un libro. Pero Parks va un paso más allá y elabora el porqué de este abandono del libro.
 
Como dice Parks, el final no es siempre lo importante. Algunas novelas que son claramente "de trama", en las que uno saborea el diseño de este tejido literario, resultan estropeadas por un mal final o tal vez es que preferimos construir nosotros el final, temerosos de que el verdadero defraude nuestras expectativas. Por mi parte, son innumerables los casos en que, a llegar a la última página de un libro, me siento defraudada no por el estilo, ni por la historia, sino porque el escritor no ha sido capaz de concluir de una manera satisfactoria todos esos hilos narrativos que tan bien había ido entrelazando. Otras veces, era tan obvio que se nos preparaba una sorpresa final, que he optado por dejarla en el aire. Eso me ocurrió, por ejemplo con  El último encuentro de Sándor Marai. Simplemente, decidí dar por concluida la lectura dos páginas antes del final.
Me veo reflejada en estas palabras de Parks:
 
"Una vez ha quedado establecida la estructura y la pelota de la narración está en juego, la necesidad de un final es sólo una desafortunada carga, un estorbo, el deplorable cierre de tantas  posibilidades."



Nos recuerda asimismo que hay autores, como Beckett o Thomas Bernhard, donde la meta final de la narración no tiene demasiada importancia. De algún modo, ciertas obras casi están invitando al lector a apearse del tren cuando les apetezca.
 
"Me parece que estos escritores, al sugerir que más allá de cierto punto el libro puede terminar en cualquier lugar, dan legitimidad a la idea de que el lector puede elegir él mismo dónde retirarse, sin desmerecer en nada la experiencia."

Michel de Montaigne

 
Luego están, añado yo, esos libros que por su densidad requieren una lectura pausada, de esas que se emprenden y se dejan en repetidas ocasiones. Sería el caso de El Danubio de Claudio Magris o de los Ensayos de Montaigne. Libros que uno puede estar retomando durante años antes de terminarlos. Y, si no los llega a terminar, tampoco es grave: habrá salido tan enriquecido de la experiencia que no lo echará de menos.
 
En conclusión: no es necesario terminar un libro, sino haber disfrutado con la lectura.
 

20 comentarios:

  1. Estoy de acuerdo. No es necesario (y más si uno se da cuenta, -sea nada más comenzar o en algún momento, ya avanzada la lectura- de que le molesta (no que le aburra soberanamente, que ya es un incordio leerlo así, sino que le moleste y continúe). Más de un miembro de mi familia tiene esa manía y no lo entiendo, la verdad. No soporto continuar la lectura de un libro que no consigue ni siquiera interesarme en alguna de sus partes. Si no he de estudiarlo, me niego a prolongar mi sufrimiento. El único libro que he dejado a medias y retomado en varias ocasiones sin lograr terminarlo ha sido El Quijote (y no por falta de interés ni por aburrimiento ni tampoco me he forzado a leerlo porque sea una de las obras cumbre de nuestra literatura, no. Ha sido porque es muy espeso. No entiendo que alguien se lo lea del tirón. Ha de hacerse por fuerza en fases y, claro, cuando haces las pausas te surgen otras lecturas y las compaginas (quedando relegado El Quijote no pocas veces al olvido o casi, hasta que lo retomas porque afortunadamente el resto del mundo no se ha olvidado de él). Me ha encantado tu artículo de hoy (aunque siempre son muy interesantes todos). Gracias. Un saludo. Disculpa, me he extendido demasiado.

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    1. Gracias, Rebeca, por compartir tus manías lectoras. Entiendo muy bien lo del Quijote: tampoco este es un libro para leer de un tirón, sino para ir saboreándolo a cachitos. Y, si lo haces así, ¿qué más da si lo terminas?

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  2. ¿No terminaste El Ultimo encuentro? Yo lo he terminado dos veces, es uno de mis libros favoritos. Suopongo que no soy como Winston y tú, yo los termino todos, si me está gustando llego al final e incluso si son malos llego (casi) siempre al final para poder decir "Lo terminé y era tan horrible como parecía".

    Incluso he terminado "El Danubio" como bien sabes :)

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    1. Pues yo no tengo problema en der un libro a medias. A veces, porque lo encuentro malo. Otras, como El último encuentro, porque prefiero imaginarme yo el final. Aunque es verdad que a veces he terminado un libro que no me gustaba, simplemente por ver si realmente era tan malo todo el rato. Y sí, lo era...

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  3. Yo creo que todos, en algún momento (normalmente en la adolescencia, como dice el autor del artículo), nos hemos impuesto la obligación de terminar todo libro que empezamos. Por mi parte, yo hace tiempo que me liberé de esa obligación (como de mi adolescencia). Y lo más importante, me quedo tan campante, ya no tengo ese sentimiento de culpa. También me ha ocurrido, aunque en pocas ocasiones (Tristram Shandy fue una), que he estado disfrutando mucho de un libro, pero en un momento dado he sentido que "ya es suficiente". Y como a ti, a veces, leyendo libros que eran absoluta bazofia, he seguido hasta el final buscándole quizá una posibilidad de redención en el último momento (Los puentes de Madison county).
    Coincido con el autor (de hecho creo que esto ya lo comentaste en algún momento), al respecto de que de algunos libros nos quedamos con una vaga sensación en la que se mezcla el ambiente, algún personaje y quizá algo de la trama, pero somos incapaces de recordar el desenlace, y ni falta que hace.
    Una anotación final: el artículo no es del australiano Tim Winton, sino del inglés Tim Parks.

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    1. ¡Vaya gazapo el mío! Gracias por el aviso. Creo que se debe a que hace poco leí una novela de Winton y a la hora de redactar la entrada se me debieron de cruzar los cables. Ahora mismito lo arreglo.

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  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  5. Comprendo esto que se dice. Y lo practico. Desde niño. Y cada vez más. Porque a mí a veces la trama me da igual, lo que busco es la forma en que me cuentan algo. Y en eso, es habitual, saciarse antes de que el autor decida. No me remuerde la conciencia, en realidad.

    Y claro que se puede recomendar un libro sin haberlo leído en su totalidad. E incluso sin haberlo leído. El instinto, el olfato juega mucho aquí.

    Interesente post, Elena. Un abrazo.

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    1. Yo creo que tardé un poco más que tú en decidirme a practicarlo. Pero llega un momento en la vida lectora en que te das cuenta de que un libro puede aportarte mucho sin necesidad de que lo hayas leído entero.
      Y con los que simplemente no están a la altura, sin piedad: ahí se quedan, a las veinte páginas si hace falta.

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  6. Me parece que a los libros buenos hay que terminarlos. La criba la hace después la memoria. A lo largo de mi vida he leído y disfrutado e inclusive releído algunos libros de los que no tengo la menor idea de cómo terminan. El primero que viene a mi memoria es "Otro país", de James Baldwin, libro que adoro de autor que adoro; lo leí tres veces de cabo a rabo, si me preguntan ahora cómo termina, no lo sé. Tampoco recuerdo qué pasó con el collar en "La piedra lunar", pero en cambio me queda el dejo de una lectura enormemente placentera y la alegría de de un pesonaje inolvidable: Beteredge, el mucamo que ama "Robinson Crusoe".

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    1. Esto que dices es interesante: a mí también me sucede a menudo lo de olvidar cómo terminan ciertos libros. Especialmente flagrante resulta cuando se trata de novelas policiacas, en que se diría que recordar el final es decisivo. Pero ya ves, yo suelo olvidarlo. En especial cuando me interesan más los personajes o la trama que el culpable.

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    2. Es que lo verdaderamente grande en Collins es la creación de ambientes y de personajes. La trama, también, pero, como ya he dicho arriba, lo que se queda en la memoria son la fuerza y buen dibujo de caracteres como el de Betteredge. Poner en pie un personaje, creíble y nítido, es algo tan difícil de conseguir en literatura...

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  7. Pues yo soy de las que se tienen que acabar el libro hasta el final. Pero creo que tiene más que ver con mi carácter obsesivo-compulsivo que otra cosa. Sí que se puede hablar de un libro sin haberlo leído hasta el final, siempre que en tu crítica dejes claro que es un DNF (siento el palabro inglés, pero es que sólo lo he visto en críticas en inglés, no en español).
    Lo que sí hago es algo parecido: aunque un libro me esté gustando, puedo dejarlo a medias y retomarlo al cabo de unos meses.
    Puedo contar con los dedos de una mano los libros que realmente dejé y no retomé nunca.
    Por ejemplo, de los libros que mencionáis, Danubio, Pensamientos y El Quijote los he leído de un tirón. En el caso de El Quijote sí que es verdad que al leerlo (y releerlo, Cervantes es de los pocos autores con los que hago eso) he dejado pasar meses entre la primera y la segunda parte.
    Tengo que advertir que, junto a esta disciplina de tener que leer hasta el final, practico la desordenada costumbre de compaginar varios libros al mismo tiempo. Aunque deben ser de géneros diferentes, ficción junto con ensayo, clásicos de la literatura junto con novela de género,...

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    1. Lo de compaginar varios libros es un clásico. Yo lo encuentro muy necesario, porque no a todas las horas tiene uno ganas de leer el mismo tipo de cosas. Así, para cada momento tienes el libro adecuado.

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    2. A mí me pasa igual que a Bona. Es muy raro que deje un libro a medias. Tiene algo de obsesión y algo de caso inverso a lo que comenta El niño vampiro. En mi adolescencia dejé varios libros a medias, muchos eran lecturas obligadas en el instituto (no todos) y creo que en mi edad adulta tengo que diferenciarme de mi yo de esa época.

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  8. Yo soy otro de los que muy rara vez dejo un libro a medias. Será obsesión mía. Por eso me cuesta entender aún lo de disfrutar de un libro y dejarlo a medias, de hecho ni me lo había planteado hasta ahora.
    Por suerte, hay tantos métodos y manías como lectores. Yo por ahora sigo con mi manía de terminármelos, pero quién sabe. Quizás llegue un día en el que la cosa cambie.
    Saludos.

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  9. Tu blog es uno de los saloncitos más acogedores que conozco. Gracias por dejarnos pasar.

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    1. ¡Gracias a ti por visitarlo!

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  10. Personalmente dejo de leer un libro, porque no me seduce la trama, está escrito de forma enfarragosa, es pretencioso, no define bien situaciones y personajes, el tema no me acaba de interesar o simplemente es un plomazo.
    Pero si que los intento leer hasta el final, por poco interesantes que me resulten, y realmente a veces el final decepciona un poco con las expectativas creadas. Un libro es para disfrutar de la lectura, sino lo cierras y pones punto final a tu criterio.
    Saludos.

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    1. Exacto, Alfred. Si un libro te decepciona, ¿Por qué seguir leyendo?

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