John F. Peto

John F. Peto
Cuadro de John F. Peto (detalle)

martes, 12 de noviembre de 2019

TESTAMENTO DE JUVENTUD



Confío en que disculparán el pequeño retraso con que publico esta entrada, pues mi intención era hacerla coincidir con el 11 de noviembre, Día del Armisticio de esa Gran Guerra de 1914-1918 que aún perdura en la memoria europea (y mira que ha habido derramamiento de sangre y atrocidades después). 
Como los habituales de este blog saben, no hago reseñas de libros, sino que hablo sobre libros (y lectura), que es algo distinto. En esta ocasión, sin embargo, voy a desviarme de esta norma para recomendarles un libro publicado originalmente en 1933, pero que hasta hace muy poco, inexplicablemente, no había sido traducido al castellano. Se trata de Testamento de juventud, de Vera Brittain, una de las más conmovedoras memorias de lo que supuso esa guerra para toda una generación de jóvenes -y no sólo de combatientes- que en aquellos años se encontraban en la flor de la vida. Desde estas páginas, había clamado en más de una ocasión para que alguien se decidiera a publicarlas en lengua española, algo que por fin dos pequeñas editoriales -Errata Naturae y Periférica- han emprendido. Bravo por ellas, pues. 


Sobre el libro, estoy segura -a menos que el público de aquí sea totalmente insensible, algo que a veces casi tiendo a creer-, van a llover reseñas elogiosas, de modo que me abstendré de abundar en lo mismo. No se lo pierdan, no puedo decir más. En cambio, les hablaré sobre otros asuntos relacionados con su escritura y con la autora, en la esperanza de que eso anime a algunos a seguir leyéndola. Mark Bostridge, autor de una biografía de Brittain, se hace eco de la gran expectación que levantaron estas memorias en su momento, tanto que la primera edición de 3.000 ejemplares se agotó en un día. El libro se convirtió muy pronto en un best seller, para ser arrinconado después de la Segunda Guerra Mundial (lógico, había otros horrores más recientes). Bostridge cuenta cómo fue su primer contacto con esta obra: mientras trabajaba como ayudante de la hija de Vera, Shirley Williams -reputada política, miembro del parlamento británico y cofundadora del SPD (Social Democratic Party)-, se topó con un ejemplar de la primitiva edición de Gollancz, en cuya primera página había una foto de Uppingham School, donde tres de los amigos de Vera se habían educado, que databa de 1914. El libro perteneció a uno de los profesores de dicha institución y la foto llevaba la inscripción al dorso: "Conocí a estos chicos". Igual que los amigos de Vera, es de suponer que muchos otros exalumnos de este docente no regresaron nunca de los campos de batalla.

Uppingham School
Vera Brittain haría diversos intentos de escribir acerca de la guerra. Ya en 1917 comenzó una novela sobre este tema, que acabaría por desechar. Varios borradores más demuestran que durante la década siguiente intentó aproximarse a él desde la ficción, sin quedar satisfecha del resultado. Solo a través del testimonio autobiográfico, basado en sus diarios de la época y en las cartas que intercambió con su hermano, su novio y otros amigos, lograría por fin transmitir el horror y el sufrimiento de la guerra, así como su inutilidad. 
"Nada de lo que he leído en los diarios, ni siquiera las descripciones más vívidas y desgarradoras, me han hecho comprender la guerra como lo han hecho tus cartas." Esto le decía Vera a su futuro prometido, Roland Leighton, en abril de 1915, poco después de que este partiera para el frente. Las cartas de este, junto con otras muchas, formarían el núcleo de sus memorias. Sin embargo, por problemas con los derechos, Vera se vería obligada a omitir pasajes o a parafrasearlos. Tras la recuperación de Testamento de juventud a finales de los años setenta por Virago Press -se cuenta que su editora, Carmen Calil, decidió publicarla tras leer el libro durante un viaje en avión y acabar llorando-, y una vez convertido en un clásico indiscutible de las obras acerca de la Gran Guerra, se publicarían tanto los diarios que llevó Vera entre 1913 y 1917 como una recopilación de las cartas originales que cita en ella, titulada Letters from a Lost Generation
En 1968, cincuentenario del Armisticio, Vera regresó por primera vez a Uppingham, el alma mater de su hermano y sus amigos muertos. Hasta entonces no lo había hecho, argumentando que "hay allí demasiados fantasmas para mí". En esa ocasión, pronunció un conmovedor discurso, cuyas palabras me permito citar, como las más adecuadas para cerrar este artículo:
¿Que es lo más inmediato que me trae a la memoria esta fecha, 4 de agosto de 1914? [..] Las enormes cifras de los caídos en la guerra y del gasto bélico se diluyen en una fantasmagoría de escenas y sonidos humanos. En su lugar, pienso en nombres, lugares y personas y oigo, por encima de todo, el eco de la voz risueña de un chico en un campo de deportes durante aquel verano dorado.
Y gradualmente la voz se convierte en una entre muchas: el sonido del coro de Uppingham School mientras se aproxima a la capilla el Día de los Discursos en julio de 1914, cantando el himno conmemorativo […] En las voces de aquellos chicos había una cualidad conmovedora, como si estuvieran cantando su propio réquiem: y para muchos de ellos fue así.


8 comentarios:

  1. Por supuesto ya está en mi lista para pedir a los Reyes. Tus recomendaciones nunca fallan. A ver si las editoriales te hacen más caso con todas las traducciones que siempre animas a que hagan.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pus mira, repasando anteriores peticiones mías para que se editaran ciertos libros, veo que muchos de ellos han ido saliendo. ¿Será casualidad?

      Eliminar
  2. Creo que te gustará, Barbie. Ya me dirás.

    ResponderEliminar
  3. En una de mis últimas visitas a la librería, la librera me dio una separata con algunos extractos de este libros. Me dijo que aún no había podido leerlo, que me la daba por si quería echarle un ojo. Y desde ese día he visto el libro por todas partes. La pena es que para mí no es el mejor momento para leerlo, ni siquiera me he atreviso con la separata, pero quizás debería hacerme con él para leerlo más adelante.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Dorotea, lo bueno es que los libros te esperan siempre. No hay prisa, si ha tardado tantos años en ser traducido a nuestra lengua, seguro que no pasa nada si tú te demoras unos meses en leerlo. ¡Pero ponlo en tu lista!

      Eliminar
    2. Creo que sí. Me estará esperando. :)

      Eliminar