John F. Peto

John F. Peto
Cuadro de John F. Peto (detalle)

lunes, 24 de mayo de 2010

LIBROS INTONSOS

Me preguntaba alguien hace poco acerca de los libros intonsos. Me doy cuenta de que, si para muchos de los nacidos a partir de la segunda mitad del siglo XX eso de los "libros intonsos" suena a chino, para los que ya sólo hayan conocido la era del libro digital va a resultar algo tan lejano como las tablillas de arcilla de los sumerios. Muy brevemente, pues, explicar que los sistemas de impresión y encuadernación que se utilizan desde hace varios siglos -y que se encuentran en un proceso de transformación que no sabemos dónde acabará- implican que una hoja de papel de gran tamaño que contiene el texto de varias páginas se doble formando un pliego. Luego estos pliegos se unen, ya sea mediante cosido o fresado, y se encuadernan. Antiguamente, cuando todo el proceso era artesanal, esos pliegos se dejaban muy a menudo intonsos -literalmente, "sin cortar las barbas"-, es decir, era el propio lector el que debía abrir los bordes unidos de las páginas a medida que avanzaba en la lectura. Hoy en día las máquinas se encargan de esta labor, y sólo en algunos libros exquisitos y de coleccionista se mantiene la costumbre de no cortar las páginas. Para un bibliófilo, esos ejemplares intonsos, que no han sido abiertos ni, por tanto, leídos, tienen un valor superior al del ejemplar "afeitado". Como dice con ironía Víctor Infantes en su Biblia de los bibliófilos: "El bibliófilo no debe caer jamás en la tentación de leer un libro, ¿para qué? [...] Qué mayor honra que adquirir un libro que no tiene la más leve señal de haber sido leído, incólume y virginalmente conservado; y transmitirlo así, para otros afectos, sin el más mínimo testigo de una ignominiosa lectura." Confieso que mi debilidad, cuando husmeo en librerías de viejo o -aún mejor- en bibliotecas de amigos, es dar con uno de esos ejemplares intonsos que sólo fueron abiertos en parte y detectar en qué punto se le acabó al ignoto lector la paciencia o el gusto por la lectura. Voyeurismo puro, sin duda.

8 comentarios:

  1. ¡Aquellos Gredos de la BRH, que guardaban intonsos sus lecciones!

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  2. A mí me produce una mezcla de pereza y fascinación lo de ir cortando las hojas a medida que se lee. Los de segunda mano cortados a medias, eso sí, son buenísimos.

    Alguna vez me ha tocado un libro semi-intonso (nuevo) en que he tenido que se parar alguna página.

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  3. Hay libros que, intonsos, se pueden leer.
    Yo tengo varios, pequeños, que con un poco de paciencia y un poco de birlibirloque pueden leerse y vale la pena hacerlo.
    Curiosamente, la palabra Intonso fue la que me llevó a interesarme por los libros, pues no sabía que significaba y buscando buscando llegué a Biblioaprenent y así estoy, aprendiendo aprendiendo, aunque es muy difícil, pero bueno, poco a poco, algunas cosas voy sacando en claro.
    Hasta otra.

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  4. Yo también he intentado alguna vez leer un libro intonso, pero la verdad es que resulta de lo más trabajoso. Al final, si de verdad quieres saber de qué van acabas sucumbiendo a la tentación de cortar las páginas. En cualquier caso, me alegro de que por ese hilo llegases a los libros, y también a mi blog. Gracias por el comentario.

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  5. Que bonitos son esos libros. Yo tengo uno, se llama "El alma romántica y el sueño" de Albert Béguin, la primera edición en español de 1954, una verdadera joya para mí. Me gusta mucho tu blog, y yo también me he creado uno. Si quieres puedes darte una vuelta. Saludos!

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    1. Bienvenido al blog, K... Confío en que a partir de ahora nos veremos por el universo bloguero.

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  6. Hola a todos,

    En primer lugar muchas gracias a Elena por mostrarnos el cariño que tiene por los libros y dejarnos compartir su entusiasmo.

    Vamos a ver si clarificamos un poco los términos:

    Intonso no viene de barbas, "desbarbar" un libro es dejar los cortes límpios, es decir guillotinar los bordes de las hojas de tal forma que quedan igualados. Hay libros sin desbarbar, es decir en los que los bordes de las hojas son irregulares, como si hubieran sido cortados a mano, o dejados tal cual despues del proceso de fabricación del papel.

    Tonsura es un grado sacerdotal, el primero o inicial. Cuando una persona accedía a ese grado el obispo le cortaba ceremonialmente el pelo, de forma que 'pelaba' al cero la parte superior de la cabeza en forma redondeada. Esta 'calva' también se llama tonsura. Intonso es no tener esta 'calva', no tener este corte de pelo, "estar intonso" es no tener aun la dignidad de sacerdote/fraile.... De ahí viene la definición de libro intonse, no ha sido aun cortado (o no ha sido cortado apropiadamente).

    Por otra parte, los pliegos...

    Un pliego corresponde a las hojas de papel que se solían comprar en las imprentas para proceder a la impresión de los libros, estos tenían un tamaño estandar y las imprentas imprimían en ellos varias páginas (con distintas orientaciones), de forma que, posteriormente al doblar dicho pliego, quedaran adecuadamente orientadas.

    El número de impresiones en el pliego, o el número posterior de dobleces, determina el tamaño final del libro. Así una doblez, nos queda la mitad del tamaño del pliego, implica un tamaño folio (un pliego = dos folios), dos dobleces = cuatro hojas = cuarto, tres dobleces = 8 hojas = octavo....

    Todos esos pliegos, doblados adecuadamente, se encuadernaban y posteriormente había que guillotinar los bordes de las hojas (porque el pliego sigue sin cortarse y son las dobleces las que quedan en los bordes, si no se guillotina o no se hace adecuadamente, tenemos un libro INTONSO.

    Perdonad el ladrillo, siento haberme extendido tanto. Que mala redacción y que poca capacidad de síntesis. ;(

    ¡Saludos a todos!

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    1. Muchísimas gracias, Pepe, por tus aclaraciones. Siempre viene bien saber más sobre los libros y su proceso de fabricación.

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