John F. Peto

John F. Peto
Cuadro de John F. Peto (detalle)

sábado, 2 de junio de 2012

CAMINAR, ESCRIBIR, APRENDER

Robert Macfarlane, por esos caminos
Una buena noticia para los literatos (o bibliómanos, o “letraheridos”, como queramos llamar a la pasión por la literatura) que son además caminantes: la publicación de un nuevo libro de Robert Macfarlane, titulado The Old Ways. Esta obra viene a completar su personal trilogía que gira en torno a las múltiples intersecciones entre naturaleza y literatura, compuesta además por Mountains of the Mind –publicada en España por Alba Editorial como Las montañas de la mente-, y The Wild Places*. Si la primera era una historia (entiendan por favor que no se trata de una historia al uso, pero de algún modo se ha de definir este rico y evocador texto) de la fascinación por las montañas, y la segunda tuvo como meta recrear un mapa (mental) de las Islas británicas que fuese por completo distinto del usual mapa de carreteras, The Old Ways –para escribir la cual el autor confiesa haber caminado más de 7.000 millas- examina los caminos que marcan el paisaje, no sólo de Gran Bretaña, sino también de muchos otros países, como España (el Camino de Santiago, cómo no) , Palestina o el Tíbet.
Dada mi doble afición por la literatura y el caminar, y por las sutiles relaciones entre ambas, huelga decir que ardo en deseos de leerla. No habiendo tenido oportunidad aún de hacerlo, me limitaré a señalar un aspecto que subrayan las reseñas que ha suscitado mi mayor interés (que de todos modos, conociendo al autor, hubiera sido grande); según Macfarlane, caminar, escribir y leer son tres actividades que están íntimamente relacionadas. En inglés el verbo “aprender”, "to learn", tiene sus raíces en el protogermánico liznojan, que quiere decir “seguir o encontrar un camino”. Para él, seguir un sendero es una educación en sí y, al tiempo, un reflejo del proceso de aprendizaje: probamos un camino, deambulamos, alcanzamos nuestro destino sólo a fuerza de mirar hacia adelante y hacia atrás. Para aprender, ya sea en la cocina, la biblioteca o el laboratorio, debemos elegir entre varios caminos, probar y observar con atención lo que nos rodea, si no queremos perder el rumbo. Lo mismo se aplica a la lectura, o a la escritura. Como dijo el poeta canadiense Robert Bringhurst en una conferencia titulada "What is Reading For?", para entender lo que leemos "Hemos de caminar por el texto, y para ello se necesitan buenos ojos, buenos pies y mucho tiempo”.
No es extraño que tantos escritores hayan sido a la vez caminantes. Caminar nos pone en contacto con el mundo físico -con nuestro cuerpo y con la naturaleza- pero también con nuestro mundo interior, porque propicia la reflexión.


A la espera de que alguien se decida a traducir esta obra de Macfarlane que tanto promete, pueden ir abriendo el apetito por este autor con Las montañas de la mente, más recomendable si cabe en estos meses de calor, cuando una ascensión a las altas y frescas cumbres resulta más apetecible que nunca.

*Wild Places también ha sido traducido por Alba, con el título de Naturaleza salvaje.

10 comentarios:

  1. Saludos luciérnagos, Elena.
    Te sigo desde hace mucho tiempo y, en medio del ruidoso bloguerío, se agradece tu sabiduría, tu sensatez y formalidad.
    Sólo escribo para recordarte que Alba también publicó en 2007 'Wild Places' en su colección "Trayectos". Se tradujo como 'Naturaleza virgen', pero creo que 'Las montañas de la mente' es muchísimo mejor.
    Saludos, nos vemos por esos caminos.

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    1. Muchas gracias por la precisión, añadiré el dato. Gracias también por leerme, me alegro de que mis contribuciones te gusten. Por mi parte, he añadido ya tu blog a mis habituales.¡Nos vemos en la blogosfera!

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  2. También me gusta caminar. Además, como una de mis aficciones es escribir, a uno se le van ocurriendo muchas ideas cuando caminas, ya que este proceso conlleva también la observación.

    Eso me hace recordar el libro de Murakami: "De qué hablo con hablo de correr" Podría gustarte.

    ¡Saludos!

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    1. El caminar y la reflexión van íntimamente unidos. Los budistas, por ejemplo, enseñan un tipo de meditación que es el "meditar caminando", fácilmente aplicable por cualquiera que camine.
      No he leído el libro de Murakami, pero es cierto que me ha llamado la atención. Gracias por la sugerencia.

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  3. No sé si lo incluirías en esta categoría, pero yo no puedo dejar de ver en W. G. Sebald al arquetipo del caminante escritor. A diferencia de Macfarlane, Sebald no escribía explícitamente sobre el caminar, pero sus libros son eso, caminar por la tierra, por la memoria, por la lengua, y paro que me estoy poniendo cursi.

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    1. Pues tampoco yo sé si Sebald era o no caminante, pero tienes razón en que libros son una especie de caminar.

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  4. Que maravilla mas maravillosamente maravillosa, Elena... Me pillas en una fase en que el caminar por el campo y el correr por la sierra (a diferencia de mis quejas culturales sobre mi ciudad, considero que con las zonas de Sierra Morena de que disfrutamos aquí somos unos privilegiados) se han convertido en casi obsesiones para mi. No conocía a MacFarlane, pero voy camino a tierras británicas, de donde pienso traerme, si los localizo, los tres volúmenes.
    El libro de Murakami que menciona EL Lector Indiscreto es una maravilla, especialmente para los que tomamos tarde el hábito/pasión del running (un anglicismo, lo se, pero decir que me gusta correr, me suena a cosa de cobardes) :-) .

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  5. Sierra Morena es una región que me encantaría poder explorar (caminando, desde luego, yo no soy de correr), la idea me resulta de lo más atractivo. A ver si un día... En cuanto a Macfarlane, creo que te va a encantar. Ya me contarás.

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  6. Jo...que bien suena...me pasó desapercibido en la librería,...pero después de leerte,...y de ver lo que puede llegar a decirme, va directo a esa lista de libros...
    Me encanta ese binomio sobre caminar y leer. Tengo por casa un libro de caminos para explorar de Inglaterra...probablemente esta tarde será rescatado del polvo para echarle un vistazo...hace mucho que no me pierdo por entre sus paisajes...
    Saludos!!

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    1. Es que el caminar va estrechamente ligado a la creatividad, a la imaginación. Al tiempo que nuestras piernas se mueven y vamos absorbiendo el paisaje, algo en la mente queda libre y vuela.

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