John F. Peto

John F. Peto
Cuadro de John F. Peto (detalle)

viernes, 11 de febrero de 2011

UN BIBLIÓFILO DEL SIGLO XIV: RICHARD DE BURY

La catedral de Durham
"En los libros encuentro a los muertos como si estuviesen vivos; en los libros puedo ver el futuro; en los libros se exponen los asuntos de la guerra; los libros establecen las leyes de la paz. Con el tiempo, todas las cosas se corrompen y decaen; Saturno no cesa de devorar a los hijos que engendra; toda la gloria del mundo resultaría sepultada en el olvido, si Dios no hubiese otorgado a los mortales el remedio de los libros." Así se expresa uno de los primeros bibliófilos de que tenemos constancia, Richard de Bury (1281–1345), en el primer capítulo de su Philobiblon, un libro que -haciendo justicia a su título, tomado del griego- "trata principalmente del amor por los libros". Escrito originalmente en latín, con un estilo de lo más florido y retórico (evidentemente, el enlace lleva a la versión inglesa, a falta de una española), pues no en vano su autor había estudiado Teología y  Filosofía en Oxford, no es quizá una lectura fácil para el público moderno, pero los títulos de algunos de sus capítulos podrían ser suscritos con los ojos cerrados por la mayoría de los bibliófilos actuales: "Que el tesoro de la sabiduría está contenido principalmente en los libros" o "De las ventajas del amor por los libros". Richard de Bury pertenecía a la orden de los benedictinos y fue nombrado tutor de Eduardo de Windsor, el futuro Eduardo III. Su lealtad a éste en las disputas que rodearon su ascensión al trono le puso en grave peligro, pero le valió el posterior reconocimiento del rey y su nombramiento para diversos cargos cortesanos y políticos, que culminaron en su nombramiento como Lord Chambelán en 1334. También le fueron encomendadas diversas misiones diplomáticas en Escocia y Francia, y actuó como embajador ante el papa Juan XXII en Aviñón, donde parece que tuvo un encuentro con Petrarca. En 1333 fue nombrado obispo de Durham, en una solemne ceremonia que contó con la asistencia de los reyes de Inglaterra y del rey de Escocia. Su interés por los libros estuvo presente a lo largo de toda su vida y se decía de él que poseía más libros -recordemos que esto sucedía antes de la invención de la imprenta, de modo que estamos hablando de manuscritos- que todos los obispos de Inglaterra juntos. En cada una de sus residencias tenía una biblioteca y todo el tiempo que le dejaban libre sus actividades políticas y diplomáticas se lo dedicaba a ellos. Se rodeaba de hombres de letras y procuraba favorecerlos: Walter Burley le dedicó su traducción de la Poética de Aristóteles, que había emprendido a instancias del obispo. En 1342 dejó la política y se retiró al monasterio de Durham, donde ocuparía sus últimos años en redactar su libro, que es no sólo un testimonio de la pasión que sentía por los libros, sino uno de los primeros manuales de organización de bibliotecas que existen. Como manifestó en su prefacio E. C. Thomas, uno de sus traductores al inglés (data de 1888): "Librorum delectoribus". Lamentablemente, la espléndida biblioteca de Richard de Bury resultó dispersada a su muerte.
Sello de sir Richard de Bury

7 comentarios:

  1. El Philobiblón, del que hay un par de buenas ediciones españolas, Crisolín aparte, es una auténtica delicia. Su lectura me ha hecho pasar ratos muy agradables. El Capítulo XVII "De cómo los libros deben ser tratados con exquísito cuidado." debería ser de obligada lectura para los niños ( mi nieta sobre todo) de hoy.
    Un abrazo

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  2. Qué buenas son tus entradas, Elena.

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  3. Bach, muchas gracias por el dato sobre las ediciones españolas del Philobiblón, que desconocía. Lo buscaré.

    Cristina, con lectores tan entusiastas da gusto seguir alimentando el blog. Muchas gracias.

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  4. Elena, en 1971, la editorial Zeus publicó un fantástico volumen que contiene un ramillete de obras que son la biblia de cualquier bibliófilo. Además del El Filobiblión, contiene la "Batalla entre libros antiguos y modernos" de Jonathan Swift, "Los principios de la bibliografía moderna" de Theodor Besterman y el fabuloso "Viaje del Parnaso" de nuestro inmortal don Miguel. Buenos ratos de lectura en una agradable edición en símil piel y con una tipografía muy de los 70. Como siempre tus entradas son estupendas. Saludos

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  5. Gracias, Carlos, por la recomendación. Lo buscaré.

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  6. Buena entrada. Pondré un enlace desde la biografía de Richard de Bury que he colgado en mi página dedicada al mundo del libro antiguo.

    Un saludo

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  7. libroantiguo, muchas gracias por tu comentario y por el enlace. Le he echado un vistazo a tu web, que me ha parecido muy interesante. Desde luego, pienso estudiarla a fondo. ¡Una buena iniciativa!

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