John F. Peto

John F. Peto
Cuadro de John F. Peto (detalle)

lunes, 12 de julio de 2010

NARRADORES POCO FIABLES


Es ésta una de las formas de narración con las que más disfruto cuando está muy, pero que muy bien hecha, pero que me resultan irritantes en extremo cuando el autor es un patoso, o cuando -caso frecuente- pretende darle gato por liebre al lector. Ante todo, pongámonos de acuerdo en qué es un narrador poco fiable. Algunos aplican la etiqueta de narrador poco fiable a cualquiera que pretenda ocultar algún elemento de la historia al lector -el ejemplo más claro es El asesinato de Rogelio Ackroyd de Agatha Christie, que a mí me parece una novela tremendamente tramposa y frustrante-, pero el verdadero narrador poco fiable es el que ignora que lo es, aquel que está convencido de que está explicándonos toda la verdad. Este es uno de los casos en que el escritor debe hacer equilibrios, desdoblarse y tener siempre presentes dos historias paralelas, ambas obviamente ficticias: la que cuenta el narrador y la que quiere contar él. Si el autor sabe manejar bien esos dos planos, permitirá que el lector disfrute del progresivo descubrimiento de la historia detrás de la historia que cuenta la voz narradora. Ejemplo supremo de este arte me parece la novela de Kazuo Ishiguro Lo que queda del día (que por una vez además fue llevada a la pantalla con gran fidelidad y tremendas actuaciones, bravo por Anthony Hopkins y Emma Thompson). Ishiguro reincidiría más tarde en esta técnica en su Cuando éramos huérfanos, aunque no con tanta fortuna. Un caso menos elaborado de narrador poco fiable, claro, son las novelas en que el narrador es un niño, algunas muy logradas (véanse los capítulos de Expiación de Ian McEwan narrados por la niña). Pero yo les encuentro menos interés, porque con los niños el lector ya sabe de entrada que su visión de la realidad no se corresponde con la de los adultos. Aunque recientemente leí una pequeña novela de Matthew Kneale, When We Were Romans, que combinaba de manera interesante la poca fiabilidad del niño narrador con la poca fiabilidad de la madre, que era la que intentaba imponerle a éste su versión de la realidad y que -según iba descubriendo el lector- estaba loca.
Estoy desde hace rato intentando recordar alguna novela española con narrador poco fiable, pero nada. Sin duda las hay, ¿o no?

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