John F. Peto

John F. Peto
Cuadro de John F. Peto (detalle)

viernes, 29 de abril de 2011

LUGARES DONDE ESCRIBIR

Ernest Hemingway, escribiendo
Si cada lector tiene sus preferencias a la hora de elegir lugares para sumergirse en la lectura, entre ellos algunos decididamente poco ortodoxos, los escritores también tienen sus manías -muchas, incluso- a la hora de elegir dónde y cómo ejercer su oficio. A unos les gusta escribir de pie; el caso más famoso es Hemingway (aunque no siempre, porque hay numerosas fotos que lo muestran escribiendo sentado), pero también Eduardo Mendoza lo hace: de pie y con pluma, porque, según dice “escribir tiene que ser una artesanía, si no quieres que se convierta en algo industrial. Por eso, ha de ser algo muy personalizado e individual. Como los jugadores de fútbol, que llevan las zapatillas que llevan porque les gusta marcar esas pequeñas diferencias. Con la escritura pasa igual. Utilizar una pluma u otra o escribir de pie no tiene nada que ver con supersticiones, sino que forma parte del oficio y es importante". Otros -más tradicionales- lo hacen sentados, pero tiene que ser en un lugar preciso, ya sea este el sótano de su casa, en una silla determinada o en un café, como Sartre. Algunos, finalmente, admiten que su lugar preferido para escribir es en la cama. De estos últimos el más conocido es Proust, pero también Vicente Aleixandre y James Joyce tenían esa costumbre y al parecer hasta Descartes era adepto a escribir en la cama. Acostumbrado a escribir desde ese cálido refugio, no es extraño que abandonarlo en la gélida madrugada sueca para dar clase a la reina Cristina -cuyo amor por el saber era tal, que insistía en comenzar a las cinco de la mañana- resultase pronto fatal para él: cuatro meses después de llegar a Suecia, el pobre Descartes enfermó de neumonía y murió. En las muy recomendables entrevistas que The Paris Review viene haciendo desde hace décadas a escritores, una de las preguntas se refiere siempre a cuáles son sus hábitos de escritura, qué rutina diaria tienen, dónde escriben y con qué instrumentos. Repasando sus respuestas, salta a la vista que el oficio de escribir tiene también un importante aspecto físico. Julian Barnes lo expresa literalmente así: "Escribir debe involucrar cierta cantidad de trabajo físico". Por eso él, aunque utiliza el ordenador, corrige y corrige a mano, hasta que el resultado es casi ilegible y sólo después pasa esas correcciones a la pantalla. Pues muchos escritores, aunque reconocen la utilidad del ordenador, aseguran que el hecho de tachar y reescribir, por tedioso y mecánico que pueda parecer, es un proceso necesario para dar forma a su obra. Paul Auster es uno de ellos: escribe a mano, con pluma y en cuadernos, y luego lo pasa a una máquina de escribir, una Olympia que tiene desde hace décadas y acerca de la que ha escrito un libro, The Story of my Typewriter. O al menos lo hacía así en el momento de esa entrevista, en 2003, aunque ya entonces confesaba que su terror era que llegase el momento en que dejasen de fabricar cintas para su máquina. Es posible que ese día haya llegado, porque recientemente saltó la noticia de que había cerrado la última fábrica de máquinas de escribir. 

10 comentarios:

  1. En una entrevista reciente en la televisión de Cataluña a Javier Marías, éste afirmaba escribir a máquina y luego corregir a mano el folio recién escrito para luego volverlo a reescribir a máquina. Un proceso a todas luces tedioso visto desde fuera, pero que él consideraba imprescindible, pues de otro modo no concebía la labor literaria.

    ResponderEliminar
  2. Al leer tu estupenda entrada he recordado lo que se cuenta de William Faulkner. Escribió "Mientras agonizo" en seis semanas mientras alimentaba con carbón la caldera de la planta de energía en la que trabajaba. Eso fue después de que lo despidieran de la oficina de correos en la que se dedicaba a leer y escribir y a acumular quejas de los usuarios por su mala atención.
    Saludos

    ResponderEliminar
  3. En mi trabajo tengo que escribir y, aunque no tiene nada de raro porque lo hago sentada y delante de un ordenador, sí que imprimo lo que hago y lo corrijo a mano para luego pasar las correcciones al documento Word. Lo hago las veces que sea necesario. Es que como la escritura sobre papel no hay nada...

    ¡Saludos!

    ResponderEliminar
  4. Siglos atrás no era nada raro escribir de pie en unos atriles espciales altísmos. Cuando lo lei la primera vez de Hemingway me sorprendió y estuve indagando. De Paul Auster recuerdo que en "La noche del oráculo" el protagonista escribe en unos maravillosos cuadernos portugueses que compra en una tienda de Stationery de un chino de su barrio. Me pareció que relataba algo de su propia experiencia.

    En realidad creo que el escribir con pluma, boli, lápiz, máquina, PC p Macintosh es solo una costumbre o un gusto. No creo realmente que el resultado final de la obra dependa tanto de como haya sido escrito o transcrito. Pero hay una ventaja: el poder lograr los manuscritos de obras que hoy son mitológicas. Si Faulkner, Nabokov o muchos otros hubieran tenido ordenadores (Y los hubieran usado), no tendríamos esos ejemplares manuscritos que de vez en cuando se subastan por precios estratosféricos. El último que vi fue un fac-simil de las cien primeras páginas del primer tomo de "El señor de los anillos". Ver la escritura de Tolkien es toda una experiencia. Todo eso se habría perdido si los ordenadores vinieran de más lejos en el tiempo. Solo tendríamos el Pen-Drive donde Nabokov guardó el documento de Word (o Pages si era Mac-user) cuando escribió la obra.

    En resumen, que escriban como quieran, pero que escriban.

    ResponderEliminar
  5. Juan Manuel, está claro que Marías es de los autores que necesitan del componente físico para la creación.

    Elemental, desde luego, compadezco a los jefes de Faulkner, no debía de ser ningún empleado modelo.

    Mar, yo también encuentro que no he leído "bien" un texto hasta que no lo he leído impreso.

    Óscar, es una verdadera lástima pensar que las futuras generaciones ya no dispondrán de esos preciosos manuscritos de escritores, con sus borrones, su letra vacilante y sus tachaduras.

    ResponderEliminar
  6. Os invito a conocer, ya que os vendría muy bien, un soporte para portátil tanto para sofá como para cama que sirve para escribir directamente sobre él y para soportar el portátil.

    Buenísima calidad, os aseguro que no encontrareis otro mejor.

    www.pcergonomia.com

    ResponderEliminar
  7. http://fappland.blogspot.com.es/

    ResponderEliminar
  8. La liturgia de las cosas es tan importante como las cosas en sí mismas. Todo, hasta el acto mas insignificante, requiere su tiempo, su ambiente, su trance... para que valga la pena.
    José.

    ResponderEliminar
  9. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

    ResponderEliminar