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| Nueva sede de la Filmoteca de Catalunya-Edificio de Josep Lluís Mateo |
La Filmoteca de Catalunya, que después de un largo período de provisionalidad disfruta desde hace unos meses de una flamante sede, anuncia a partir de esta semana y hasta el 15 de noviembre, un ciclo dedicado al tema "Bibliotecas y cine", con el bonito título de "Toda la memoria del mundo". Un título que es el mismo que el de una de las obras que se proyectarán, el documental (1956) del cineasta francés Alain Resnais dedicado a la Biblioteca Nacional de París y sobre todo a su personal, que cataloga, clasifica y conserva esas obras donde está contenida "toda la memoria del mundo" (o casi). Y, junto a un film que se centra en una biblioteca, en sesión doble, otro que trata de la ausencia de bibliotecas o, más bien, de su prohibición, Fahrenheit 451, de François Truffaut (1966). Bien hallada esta contraposición. Entre otras cosas, esta versión del clásico de Bradbury destaca por la banda sonora de Bernard Herrmann:
Pero el ciclo promete otras miradas del cine hacia las bibliotecas, que han sido bastante frecuentes, a pesar de que la imagen de las bibliotecas y, sobre todo, de los bibliotecarios, que se da en las películas sea a veces rídícula. Tradicionalmente -también en el cine- las bibliotecarias son descritas como unas solteronas feas y amargadas, que miran severamente por encima de sus gafas a todo aquel que osa perturbar la paz de su reino de libros. No es el caso seguramente de la Bette Davis que protagoniza otra de las películas de este ciclo, Storm Center (también de 1956, qué curioso, debió ser un buen año bibliotecario). Aquí la Davis es la bibliotecaria de un pueblo sumamente conservador de Nueva Inglaterra que es despedida por negarse a retirar de sus estanterías un libro tachado de comunista. El film nunca ha sido editado en DVD, de modo que si quieren verlo, aprovechen esta oportunidad.
Y hablando de bibliotecas, por razones que no vienen al caso últimamente he debido visitar diversas bibliotecas de mi ciudad, y así he tenido la suerte de conocer algunas de las nuevas incorporaciones. Me ha impresionado especialmente, por su luminosidad y por el excelente aprovechamiento del espacio, la biblioteca Agustí Centelles, que haciendo honor a su nombre alberga un fondo sobre fotografía. Un excelente lugar para arrellanarse en alguno de sus sillones y pasar revista a los maestros de este arte.
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| La Biblioteca Agustí Centelles de Barcelona |
Siguiendo con las coincidencias, precisamente se anuncia la inauguración en la Fundación Vila Casas de Barcelona de una exposición de fotografías de Agustí Centelles, uno de los fotógrafos que mejor supieron retratar esa barbarie que fue la Guerra Civil y el exilio. El archivo de Centelles fue adquirido recientemente por el Ministerio de Cultura y está en Salamanca, pero esta Fundación ha comprado una serie de copias realizadas por el propio fotógrafo, para engrosar su ya notable fondo de arte catalán, que son las que ahora se pueden ver en su sede de Can Framis, en el Poblenou. Otro lugar al que vale la pena acercarse, aunque sea sólo por ver la interesante transformación de fábrica abandonada en sala de exposiciones.
Así se puede ir del cine a la fotografía, pasando por las bibliotecas. ¡No es un mal recorrido!
Así se puede ir del cine a la fotografía, pasando por las bibliotecas. ¡No es un mal recorrido!












