John F. Peto

John F. Peto
Cuadro de John F. Peto (detalle)

viernes, 24 de junio de 2022

LA VIDA SECRETA DE LOS LECTORES


¡Hay que ver lo decorativos que son los libros!

Hay algo que me incomoda sutilmente en la continua exhibición de libros comprados, leídos, recomendados con que nos bombardean otros lectores desde las ubicuas plataformas de las redes sociales. Entiéndanme, me parece estupendo que la gente comparta sus lecturas, que se hable de libros, que cada cual comente lo que le ha parecido su última lectura. En el fondo, es lo que los lectores vienen haciendo desde siempre, contarles a otros lo que han leído, buscando comunicar de algún modo las ideas o emociones que han encontrado en los libros. Aunque hasta hace poco este tender la mano a otros lectores era, por necesidad, limitado: tu compañero de escuela o de trabajo, amigos o familia... y poco más. Unas confidencias que se hacían en persona, por carta o, como mucho, por teléfono. No había más. Hoy, ese estrecho círculo se ha ampliado hasta extremos impensables. Y me da impresión de que, en este universo lleno de voces y ecos, demasiado a menudo, el libro se convierte en un mero accesorio, como el bolso de marca o el modelito que se luce en las fotos de Instagram para que todo el mundo lo admire. Hemos pasado de compartir la emoción íntima de la lectura a pavonearnos de nuestras lecturas. (Mira lo que leo, ¿a que soy culto/moderno/original/sensible/loquesea...?)

En muchos aspectos, esta exhibición un tanto impúdica está negando la verdadera importancia de la lectura. Encuentro en un blog que sigo esta cita, que me parece que resume a la perfección lo que ésta representa para muchos de nosotros: 

"Todo verdadero lector tiene una vida secreta, que es tan intensa, compleja e importante como su vida pública. Los libros que leemos no son diferentes de la gente que conocemos o las ciudades que visitamos. Algunos libros, personas o lugares no nos causan apenas impresión, otros nos cambian la vida y los hay que plantaron en nosotros alguna idea o sentimiento que influiría en nuestro futuro. Nadie  leerá o releerá nunca, correcta o incorrectamente, los mismos libros que tú, de la manera o en el orden en que tú los has leído. Nuestra vida interior es tan rica y real como nuestra vida aparente, aunque en su mayor parte resulte desconocida para los demás. Tal vez por eso son tan importantes los libros."*

Los libros que leemos entran a formar parte de nuestra vida interior, esa vida secreta que vamos construyendo en paralelo a nuestra vida pública. Para cada uno de nosotros, el libro que leemos en un momento determinado significará algo distinto del mismo libro leído por otro lector en circunstancias distintas. Una vez procesada y digerida -algunas, se digieren muy rápidamente, otras son de digestión más lenta-, esa lectura pasa a formar parte de la corriente subterránea de nuestra doble vida. Como las proteínas y los hidratos de carbono que ingerimos, los libros nos construyen. Es un proceso que nadie ve, y que resulta imposible de explicar a otros, porque ni siquiera nosotros mismos somos por lo general conscientes de ello. Pero existir, existe.


Igual que ocurre con los sueños, lo que hemos leído irrumpe a veces en nuestra vida aparente. ¿Quién no ha tenido alguna vez, ante un acontecimiento o una persona determinados, un intenso déjà-vu de que le ha ocurrido o lo ha conocido en alguna novela? Al pasear por ciertos lugares, ¿no sentimos tal vez que estamos siguiendo los pasos de un personaje de ficción? No es tanto, como dijo no sé quien, que un lector viva muchas vidas, sino que los libros le proporcionan una vida secreta "intensa, compleja e importante". Un tesoro que merece estar a buen recaudo. Dejemos pues que otros utilicen los libros como accesorios, mientras cultivamos celosamente nuestra vida paralela, esa que es única y alimenta nuestro espíritu.

*Cita del libro de Dana Gioia, Studying with Miss Bishop: Memoirs from a Young Writer’s Life (Paul Dry Books, 2021)

7 comentarios:

  1. Esa vida secreta que voy construyendo gracias a los libros que leo es uno de los mayores tesoros que tengo.

    Besos.

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  2. Preciosa (y siempre me acordaré del profe de Carrie) defensa del lector... y del libro, más allá de adminículo usado al modo móvil inteligente... porque lo que hace mucha gente es publicitar el libro (y su ego, como bien dices)... y es que nunca supieron hacerse homéricos, para vivir el viaje, intentando que este nunca se acabe... y si las palabras del libro ya no están delante, es porque siguen haciéndote viajar mentalmente...

    ES lo malo d elq cultura audiovisual (tan precaria por otro aldo), que se llega aella sin paso previo por el esfurzo de imaginarse loq

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  3. ... otro puto algoritmo!... decía que no se hace el esfuerzo de imaginarse al Odiseo haciendo frente a las sirenas, por ejemplo, y eso luego pasa factura... cuando se escuchaban las narraciones orales engordaba mucho más la chicha de la imaginación... nos pasaba de pequeños...

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    1. ¡La imaginación, ese complemento imprescindible de la lectura!

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  4. Totalmente de acuerdo. Hay una vida subterránea e inconfesable ( por difícil de explicar, no por vergonzosa ) en todo buen lector y no es para formar listas de lecturas o hacerse una foto leyendo en la playa. No se puede. Tengo una amiga que se propone leer x libros al año y luego se obliga a apuntarlos en una lista y dar una breve opinión de cada uno….¿para qué? me pregunto yo. Y esa gente que se hace una foto con tal libro de moda y remata con una pregunta tan falsa como tonta…<…y vosotros ¿qué libro estáis leyendo?>
    como si le importara un pimiento. En fin…yo leo y releo sin orden ni concierto, sin listas y sin dar cuenta a nadie. Es mi vida lectora que me hace feliz porque es mi refugio.
    Saludos desde tierras cántabras de Aurora Boreal.

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    1. Gracias por tu comentario, Aurora. Coincido plenamente. Yo también tengo un sentimiento de rechazo cuando la gente pregunta eso de "y tú, ¿qué libro estás leyendo?". Eso, creo yo, pertenece a mi intimidad de lectora, como mis pensamientos, como lo que siento ante una puesta de sol. En ocasiones, puedo querer compartirlo con alguien, pero en esencia, son cosas que me guardo para mí.

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