| Philippe Petit, entre las dos torres del World Trade Center |
Hace poco más de un año, comencé este blog con una idea bastante clara de lo que quería comentar en él y una noción francamente vaga de cómo funcionaba esto de los blogs. En este tiempo, creo que he aprendido algo, tanto por propia experiencia como a través de mis visitas a otros blogs, sobre cómo manejarme en este mundillo. Y así, poco a poco, he ido incorporando a mi bitácora algunas innovaciones, tanto de aspecto como conceptuales. Una de ellas es "La cita de la semana"; otra, las recomendaciones de libros, que también cambio semanalmente (esta última es un añadido reciente). La verdad es que en un principio me resistía a recomendar libros, por aquello de que ya hay muchos otros blogs que lo hacen, y algunos con mucho criterio y estilo. Sin embargo, igual que la idea que subyace en todas mis entradas es compartir una serie de temas que a mí me interesan, siempre relacionados con los libros, pensé finalmente que era una tontería no compartir también la recomendación de aquellos libros que me han gustado más o que me parecen por algún motivo imprescindibles. Últimamente, puesto que suelo actualizar tanto el apartado de recomendaciones como el de citas el mismo día, me pareció que caía por su propio peso que ambos debían ir de la mano. Es decir, que la cita debía tener algo que ver con la recomendación. Pero, para que la relación entre ellas se entienda un poco mejor -sin duda habrá visitantes que no le vean la conexión, porque no siempre la cita es del autor del libro, ahí está la gracia-, se hace necesario aportar alguna explicación. En fin, todo este preámbulo, amables lectores, para justificar que a partir de ahora a mis entradas habituales se le añadirá semanalmente un breve explicación acerca del libro recomendado.
Esta semana, aprovechando que le acaban de conceder el Premio IMPAC -un premio internacional abierto a obras escritas en todos los idiomas y patrocinado por la ciudad de Dublín y la compañía IMPAC- la elegida ha sido la novela de Colum McCann Que el vasto mundo siga girando. El hilo conductor de la obra, que sigue la vida de una serie de personajes que proceden de ambientes muy distintos y en apariencia no tienen nada en común, es ese día de 1974 en que el funámbulo Philippe Petit realizó la hazaña de pasearse sobre un cable tendido entre las dos Torres Gemelas de Nueva York. Algunos de ellos la contemplan, otros sólo oyen hablar de ella, otros más podrían haberla visto pero estaban pensando en otra cosa y no se les ocurrió levantar la vista... Lo que hace que la novela brille por encima de otras es su extraordinario retrato de personajes, todos con una fuerza y una vitalidad poco comunes, de esos que cobran forma en la mente del lector hasta llegar a parecer personas de sangre y hueso, y la gran habilidad de su autor para estructurar la narración de manera que todos acaben ligados sin que resulte forzado. Y, cómo no, Philippe Petit y su visionaria y arriesgadísima empresa, a la que sin embargo él no da mayor importancia. Si alguien quiere saber más sobre esta hazaña -irrepetible porque ni Petit está ya en plena forma ni, sobre todo, existen ya unas Torres Gemelas que atravesar- le recomiendo vivamente el documental Man on Wire, de James Marsh, que ganó el Oscar de esta categoría en 2008.







